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“Cuando volví a tocar de nuevo comprendí que todo era posible”, Lorna Parra

Lorna encontró en la música la fuerza para cambiar su futuro y el de todos los jóvenes que conocen su historia. Celebremos a los que no se conforman y nos inspiran con sus luchas cotidianas.

Nu nació para desafiar lo establecido, es por eso que nos inspiran tanto las historias de los que se atreven a cambiar su futuro. Hoy queremos celebrar a estas personas junto con todas esas luchas que viven en primera persona, esas que no solo los hacen continuar, sino convertirse en la mejor versión de ellos mismos.

Ahora es el turno de Lorna Parra, una violinista que con su historia y su música, ha tocado cientos de vidas, mostrando que vivir con perseverancia y pasión, es la clave para lograr cualquier objetivo, por difícil que parezca.

Esta es solo una de las historias de todos aquellos que nos motivan a seguir adelante con nuestra misión de liberar a las personas de la complejidad. Después de todo, están ahí afuera,  creando cosas increíbles, abriendo el camino y reinventando el futuro.

Los bemoles de la vida

“Desde que era una niña sentí una pasión enorme por la música. A los 10 años comencé a estudiar violín y supe que quería dedicar mi vida a ese instrumento. A los 16 conseguí que mis papás me dejaran estudiar en un sistema escolar abierto, para dedicar mi tiempo ‘al cien’ a estudiar música formalmente, y así fue desde entonces…

Tuve una adolescencia muy tranquila, donde predominaba más la práctica de los instrumentos que las fiestas”.

“Cuando estaba a menos de un semestre para comenzar a estudiar la licenciatura perdí el antebrazo a causa de un accidente automovilístico relacionado con el consumo irresponsable de alcohol. Fui optimista desde el primer momento, pero al regresar a la escuela de música me enfrenté a una realidad que me alejaba bastante de mis sueños: no podía tocar más el violín”.

“Aunque tuve el apoyo de mis profesores, que hasta me sugirieron nuevos caminos como el canto, esta nueva realidad me afectó más de lo esperado y decidí dejar la escuela de música. Comencé a estudiar idiomas y luego fotografía, pero la verdad es que jamás se comparaba con todo lo que la música me daba”.

“En ese momento supe que si quería seguir haciendo lo que me apasionaba tenía que encontrar la manera”.

Empezar de nuevo por amor al arte

“Al tiempo, mi antigua escuela de música cambió de dirección y me buscaron para que reanudara mis estudios. Me dieron la idea de llevar mi violín con un laudero para que lo hiciera zurdo y así existiera la posibilidad de hacer música de nuevo”.

“Tocar el corazón de la gente con la música fue lo que me animó a transformar mi violín y consecuentemente mi futuro”.

“Cuando finalmente tuve el violín zurdo me enfrente a varios desafíos. El primero fue el encontrar una nueva forma de sostener el instrumento; me mandé hacer una prótesis, pero no funcionó hasta después de varios intentos, cuando terminé yo misma haciendo miles de pequeños ajustes y modificándola con velcro. También aprendí de nuevo a tocar, desde cero. Aunque conocía las notas, mi mano derecha nunca había tocado el violín, solo lo había sostenido”.

“Cuando volví a tocar comprendí que todo era posible y me motivé mucho más, para seguir adelante..”

Compartir para encontrar mejores caminos: Lorna Parra

“Tiempo después me incorporé a una orquesta en Tepoztlán, pero también comencé a dividir mi tiempo para dar pláticas y compartir mi historia. Me uní a un proyecto llamado ‘Fast Track’, que hace giras por secundarias, preparatorias y universidades, y lleva a los jóvenes historias como la mía para concientizar a los chavos de no mezclar alcohol con el volante”.

“En mis pláticas siempre relato mi accidente. Me parece muy importante que las nuevas generaciones comprendan que cuando alguien consume alcohol de forma irresponsable, no solo se pueden hacer daño a ellos mismos, sino también a la gente que en ese momento desafortunado se encuentra a su alrededor. Como fue mi caso”.

Pero también les hablo de mi recuperación y de cómo volví a hacer lo que más amo en la vida. Les hablo de los sueños, y de la fuerza que te dan para seguir viviendo; del empeño, y de las grandes satisfacciones que te da el no rendirte. Al final de cada plática toco el violín para la audiencia”.

“Si lo que me ocurrió a mi sirve para inspirar a otros y salvar vidas, seguiré compartiendo mi historia”.

“Veo el futuro con mucho optimismo. Tengo la intención de seguir con la música y también me gustaría dar clases a niños con discapacidad. Quiero que esos niños y todo el mundo sepa que no existen limitantes para cumplir ningún sueño”.

Lorna Parra como nosotros, y muchas otras personas, nacieron para desafiar lo establecido y cambiar el futuro, y es por eso que sus historias nos llenan de emoción.

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