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¿Cómo ser papá y hablar de finanzas?

Ser papá y hablar de finanzas no es fácil, pero la presencia activa de un padre y una educación financiera temprana pueden ayudarte a formar hijos con una buena salud financiera.

El juego del avioncito como símbolo de lo que implica ser papá y hablar de finanzas

Una vieja frase dice: “Dale un pez a un hombre y comerá un día, enséñalo a pescar y comerá toda la vida”. Esto aplica particularmente para las finanzas. Muchas de las bases de lo que sabemos sobre la administración del dinero lo aprendemos en la infancia, observando y estudiando los comportamientos financieros de nuestros padres. En gran parte, es en ese momento cuando se forman los principios de lo que podría ser el inicio de la historia de nuestras finanzas personales. Una buena guía podría hacer la diferencia para un hijo en el futuro, pero seamos honestos, ser papá y hablar de finanzas no es una misión sencilla.

Es un hecho, contemplando este aspecto, que bien podría ser un punto indispensable de la educación básica. Es una realidad que hoy en día el rol de un padre se redefine. Ser papá es más que desempeñar el papel tradicional del proveedor. Cada vez son más los hombres que lejos de jugar el rol del papá como una figura de autoridad, se involucran de manera activa en la crianza y el desarrollo integral de los hijos, y eso también debería de implicar a las finanzas.

¿No sabes por dónde empezar? ¡No te preocupes! Aquí te proporcionamos algunos conceptos básicos que te pueden servir de brújula si estás debutando como papá. 

Hablar de dinero con los niños

Cuando hablamos de dinero con un niño, le damos la oportunidad de que de forma cotidiana y natural inicie una relación sana con sus finanzas personales y que nunca construya el tema “del dinero” como un tabú. “Hablar de dinero no debe ser algo que quede limitado a una sola ocasión”, aconseja Lynne Somerman, fundadora de The Wiser Miser.

El Child Mind Institute recomienda al respecto: “Una forma de hacerlo es incluyendo a sus hijos en las decisiones financieras básicas. Por ejemplo, en el supermercado pueden mirar juntos las ofertas antes de decidir qué hacer para la cena. O puede pedirles que tomen decisiones basadas en el presupuesto, como por ejemplo, decirles que elijan entre comprar un par de zapatos caros o dos pares de zapatos más baratos porque usted ha presupuestado una cantidad limitada para el calzado”.

Y tiene sentido, entre más orgánicas sean estas conversaciones alrededor de las finanzas, los niños irán incorporando el tema con cotidianidad en sus problemáticas diarias y con esto acumularán experiencia al respecto. Hoy podría tratarse de una discusión del por qué no es posible comprar el juguete deseado, pero mañana podría ser la diferencia entre contar con un fondo de ahorro para la vejez o vivir al día.

Inspira con el ejemplo

Es importante que esas conversaciones en torno al dinero también vayan acompañadas de acciones. No es muy efectivo hablar con los hijos de finanzas personales e inculcarles el ahorro para cumplir objetivos a largo plazo si en casa no se practica activamente aquello que queremos que aprendan.

“Los niños aprenden más observando nuestras acciones que escuchando nuestras palabras”.

Suelen buscar en los adultos, generalmente sus padres, las guías para actuar y resolver a su escala. Suelen imitar comportamientos y conductas, y las finanzas no son la excepción.

Para estos casos existen ejemplos de ejercicios muy simples que pueden motivar a un niño a querer seguir el ejemplo de los padres y perseguir naturalmente los mismos beneficios. Por ejemplo, un tarro de ahorro en la cocina que después sea transformado en una salida familiar al parque de diversiones.

Educación financiera infantil: ser papá y hablar de finanzas

¿Qué les digo? Según la agencia de Naciones Unidas para la protección de la infancia, Unicef, el tipo de información financiera que los padres deberían de fomentar en niños y jóvenes varía según factores determinantes para la asimilación de los conceptos, uno de ellos es la edad, pero principalmente se aconseja integrar distintos hábitos a diferentes niveles alrededor de los siguientes tres universos:

  • Habilidades para la vida práctica 
  • Educación financiera 
  • Medios para ganarse la vida 
Habilidades para la vida prácticaEducación financieraEducación sobre los medios de vida sostenibles
Nivel 1:
0–5 años
Emociones, consecuencias, salud/seguridad, compasiónValor de dinero, precios, ahorro, posesiones
Nivel 2:
6–9 años
Los derechos del niño, las responsabilidades, el respeto por los demás, las reglas, las capacidades auditivasNecesidades y deseos, plan de ahorro, recompensas, reconocer los bancos y los servicios financierosIntereses profesionales, profesiones, espíritu empresarial, metas, iniciativa, capacidad para la resolución de problemas, trabajo en equipo, recibir consejos, evitar riesgos
Nivel 3:
10–14
años
Expresar opiniones, trabajo en equipo, capacidades de investigación, el aprecio por un aprendizaje permanenteConsumidor informado, planificación a corto plazo frente a largo plazo, riesgos financieros, efectos de la publicidadVocaciones, oportunidades, plan de acción, autodisciplina, perseverancia, comunicación
Nivel 4:
15 + años
Injusticia social, gestión del tiempo, relaciones, liderazgoCapacidades de negociación, poder adquisitivo, tipos de interés, delitos financierosSalarios, necesidades de capital, mercadeo,
empleabilidad, adaptación al cambio, capacidad de gestión
Fuente: Unicef, Educación Social y Financiera para la Infancia.

Incorpora hábitos responsables a su rutina

Roma no se construyó en un día. La educación financiera tampoco. Los hábitos que les vayas inculcando poco a poco son lo que desembocará en una educación financiera sólida. En un principio, además de hablarles de dinero y de familiarizarlos con conceptos básicos, muéstrales que el dinero es un medio.

“La mesada”: explicar que este apoyo puede estar sujeto a cierto flujo de capital en la economía familiar, y que en algunas ocasiones no será posible contar con ella, es importante. De esta forma no se creará una demanda irracional por un recurso que se piensa como inagotable. Con esto estarás demostrando que el dinero “no siempre está ahí” y que si quieres buscarlo habrá que hacer algo al respecto. Trata de dejar abierta la posibilidad de generarlo a través de la creatividad.

Ahorro: el concepto del ahorro es una de las tareas que más podría costar trabajo pero también es el que puede traer a un niño satisfacciones más grandes. Aquí no solo se trata de formar un hábito, se trata también de reforzar la confianza sobre los planes a futuro que un niño elabore. Sé creativo y elabora métodos de ahorro que le resulten entretenidos e interesantes, evita imponerlo como una obligación.

Metas: es importante hacer que los hijos comprendan que la diferencia entre un sueño y un objetivo es la fecha. La importancia de mostrar a un niño cómo hacer efectivos sus planes podría hacer toda la diferencia entre que apliquen o no sus conocimientos financieros. Es importante mostrarles cómo concretar y la ayuda de un calendario puede ser de mucha utilidad a la hora de trazar rutas.

La diferencia entre valor y costo: una lección fundamental

Ser capaces de distinguir la diferencia entre el valor y el costo es fundamental a la hora de sacar provecho de nuestro dinero. Gran parte de ser papá y hablar de finanzas es enseñarle a los niños que muchas cosas en el mundo real tienen un precio, y al mismo tiempo, enseñarles que no necesariamente lo más costoso va a ser lo que más valor tenga.

Esta educación bien puede comenzar con la mesada. En la medida en la que los niños aprenden la diferencia entre el costo y el valor, son capaces de tomar mejores decisiones de compra.

También es importante hacerles ver que cualquier recurso otorgado por la familia hacia el niño no es un pozo sin fondo, si deciden gastarlo en algo costoso que al final no les acabó dando la satisfacción que esperaban, hay que dejarles la ganancia de ese aprendizaje. Si les entregamos dinero a voluntad, no les quedará el hábito de pensar bien en qué gastan. Junto a la cantidad que le des, considera ayudarlo a entender la diferencia entre querer y necesitar.

Más allá de ser papá y hablar de finanzas: la paternidad activa

En esquemas de familia más tradicionales, el rol del papá está limitado a dar órdenes, permisos y dinero y pocas veces se involucra en las actividades diarias de los hijos.

Es cierto que nadie te prepara para ser papá, no hay una guía ni un mapa que te ayude a navegar la paternidad. Pero ser papá es algo que se aprende en el camino y qué mejor que aprender a ser papá de la mano de tus hijos. El principio de la paternidad activa es estar presente y participar en todos los momentos que conforman la vida de los hijos. Para practicar una paternidad activa:

  • Involúcrate en todos los aspectos de su cuidado, desde que son bebés y conforme van creciendo
  • Acude a las reuniones de la escuela y a sus actividades escolares
  • ¡Juega con ellos! El juego es una gran oportunidad para pasar tiempo con ellos y divertirse juntos
  • Comparte sus inquietudes y escúchalos. Date el tiempo de conocerlos y conocer sus necesidades y saber qué les gusta y qué no

Al final, de lo que se trata es de crear una relación de cariño y confianza que se vaya nutriendo y modificando con los años. De esta forma, tus hijos desarrollarán herramientas que los preparen para la vida. Ser papá y hablar de finanzas no es tarea sencilla pero tu presencia activa y una educación financiera temprana pueden hacer la diferencia para él, ella o elle en el futuro. La mejor herencia no siempre viene en monedas.

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