Home Construir una infraestru...

Construir una infraestructura para las mujeres: Verónica Urzúa

En esta entrega, Verónica nos relata cómo, algunas veces, se necesita más que la presencia femenina para garantizar una verdadera estructura de soporte para la mujer.

El gran diferencial de Nu es su cultura; es lo que nos mantiene de pie y nos ayudará a ir un paso adelante para combatir los retos que se presenten. Y esa cultura está sostenida por equipos sólidos y diversos que traen a la vida productos y servicios reales que logran hacer una diferencia en la vida de los mexicanos y Verónica Urzúa es una parte fundamental.

En esta ocasión, Vero nos habla de cómo su paso por diversos círculos académicos y laborales, tuvieron un impacto definitivo en su carrera. Un camino labrado dentro de una cultura donde los modelos de soporte para la mujer son apenas visibles. Esta es una de las historias de mujeres que hacen realidad nuestra existencia. Después de todo, están aquí todos los días creando cosas increíbles y reinventando el futuro.

Verónica Urzúa, UX Research Manager en Nu México

Trabajando por el cambio

Verónica, se unió al equipo de Nu México en el 2019, como UX Research Manager, desde entonces, realiza investigación para mejorar o crear productos, servicios o soluciones que mejoren la vida de las personas de forma efectiva. Hoy desde su trinchera, trabaja para ayudar a transformar las viejas estructuras de las finanzas personales, buscando las herramientas que aportarán un verdadero apoyo para las personas, haciendo un especial énfasis con las mujeres.

“Todavía nos falta mucho por hacer, pero la tecnología financiera puede ser la puerta para mejorar la vida de las mujeres y hacernos mucho más libres y autónomas.”

“Me parece que mi función en Nu es central, no sólo porque se trata de traer la vida y los problemas de nuestras clientas a la mesa para resolverlos, sino porque se trata de mover a toda la organización al ritmo de lo que las personas, y lo que nuestros y nuestras clientes, realmente necesitan.”

Hoy desde Nu, Verónica trabaja para resolver necesidades en un espacio seguro que le permite tener un desarrollo profesional único.

“Me siento bastante bien. Nu es una empresa muy receptiva, y que está preocupada porque tengamos igualdad de representación, sueldo, influencia… así que en este sentido me siento bastante esperanzada, aunque, obviamente, aún tenemos retos y camino que resolver.”

Pero no siempre fue así. El camino de Verónica Urzúa comenzó lejano a este entorno, donde muchas veces, la representación femenina no garantizaba estructuras reales de apoyo para las mujeres.

“En mi universidad, la carrera de psicología social estaba llena de mujeres. Éramos algo así como el 90 % de la matrícula porque se creía que no era una carrera “masculina” (lo que eso signifique). Pero, aunque la mayoría éramos mujeres, los puestos de liderazgo, los autores que revisábamos, quienes dictaban conferencias y escribían libros o artículos, todos, o casi todos, eran hombres. O sea, ese 10 % de hombres que estudiaban psicología social, era quienes estaban marcando el camino del territorio sin que el otro 90 % tuviera influencia sobre esto.”

Verónica comprendió que la desigualdad en los roles de género durante las etapas formativas tienen implicaciones que van más allá de lo evidente. Este desequilibrio puede detonar la elección de caminos secundarios para muchas mujeres, casi siempre con alternativas que brindan espacios más seguros donde su intelecto sea mejor valorado.

“Eso me marcó y, a la larga, fue parte importante del por qué decidí abandonar la carrera académica”.

“Básicamente, todo el poder que los hombres tenían lo construían a base de ‘amiguísimos’ y grupos donde las mujeres no entrábamos. Solo podíamos entrar como las novias, amigas o amantes de “los intelectuales”. Además que existía la absurda, minimizante y agresiva creencia de que las mujeres estudiábamos sólo “mientras nos casábamos”, como si eso, casarnos, no fuera nuestra elección y como si no tuviera sentido invertir en nosotras porque, al final, nos casaríamos y dejaríamos la profesión.

Cambiar de mentalidad en primera persona

“Si pensamos como dificultades lo que sucede diariamente, sí, las he tenido. Creo que todas las mujeres las hemos tenido: te interrumpen constantemente, te refutan en automático aún con datos en la mano, toman tus ideas y las presentan como suyas. Te hacen gaslighting, te tratan de “niña, querida”, incluso hubo quien me arrebató mi computadora diciéndome “ya lo hago yo”… una cadena de intentos de opresión que al final lo que buscan es invisibilizarte y que tu voz no sea escuchada.”

Estas conductas negativas, normalizadas dentro de la sociedad, muchas veces se traducen en afecciones que impactan en la vida de las mujeres a largo plazo. Como es el caso de innumerables profesionales exitosas que son incapaces de asimilar sus logros gracias a estas percepciones erróneas y auto concebidas. Cómo lo citó la ex primera dama estadounidense,  Michelle Obama, en entrevista para la revista Vogue:

El síndrome del impostor es durísimo. Las niñas y las mujeres llevamos tantísimo tiempo escuchando que nuestro sitio no está en el aula, en la sala de juntas o en cualquier espacio donde se toman grandes decisiones que, cuando conseguimos llegar a esos sitios, no paramos de cuestionarnos una y otra vez. Nos sentimos inseguras, no tenemos claro que merezcamos estar ahí. Dudamos de nuestras ideas, de nuestras capacidades y de las razones para estar donde estamos. Incluso cuando somos nosotras las que sabemos más, no podemos evitar hacernos pequeñitas y no afirmarnos con toda nuestra fuerza.”

Verónica ha sido testigo del trabajo personal que implica superar estos lindantes. También comprende que los cambios más trascendentales se generan desde uno mismo para con los demás: “Lo he superado con una buena dosis de feminismo, pláticas y espacios con mujeres. De hecho, estas dos cosas; feminismo más espacios compartidos, creo que son la cura para el famoso síndrome del impostor.”

Una cultura para transformar

La cultura de trabajo ha sido testigo de una evolución que las nuevas generaciones de mujeres han traído consigo, pero en muchos casos la lucha apenas comienza. Las estructuras de seguridad que ofrecen muchos de los empleadores en México aún se encuentran en vías de desarrollo.

“Actualmente, en México, ganamos en promedio 16 % menos que los hombres y apenas 40 % de nosotras nos hemos integrado al mercado laboral. Ya no hablemos del mercado laboral formal. La violencia de género es posible y se reproduce, en parte, porque recibimos un salario más bajo. Las licencias por paternidad casi no existen. Los horarios de trabajo no se ajustan al cuidado de los hijos (muchas mujeres son madres solteras), porque no tenemos condiciones materiales para ser independientes.”

“En Nubank tenemos un principio súper fuerte: diversidad. Este principio hace que empujemos por tener equipos diversos, y a medir la pluralidad que efectivamente estamos logrando. Esto nos ha llevado a pujar y tener una agenda dentro de Nu, y en dicha agenda tenemos que para el 2025 tendremos 50% de las posiciones de liderazgo ocupadas por mujeres.Esto no es algo que todas las empresas en México tengan.

De hecho, me atrevería a decir que sólo unas cuentas tienen este tipo de principios, que al final es un compromiso que las mujeres podemos evaluar, exigir y construir dentro de nuestras empresas. Estaría genial poder tener un principio de 0 % tolerancia a cualquier forma de machismo, por ejemplo. Nu es una empresa bastante receptiva y que está preocupada porque tengamos igualdad de representación, sueldo, influencia… así que en este sentido me siento bastante esperanzada, aunque, obviamente, aún tenemos retos y camino por resolver.”

Verónica, se adhiere hoy a la perspectiva a la que se suman cada vez más mujeres que transitan ese cambio de visión y que se exalta en fechas particulares como el 8M.“En este sentido, para mí el 8M es un día de reflexión y de lucha, un día de muchas emociones. Es doloroso porque nos siguen desapareciendo y matando, porque las condiciones laborales aún no son las óptimas para todas, porque seguimos luchando día a día en cada uno de nuestros espacios. Pero a la vez es un día de mucha emoción de poder platicar y reunirme con otras mujeres, ya sea en nuestros espacios o en las marchas que se hacen año con año.”

Este contenido es parte de la misión de Nu para devolver a las personas control sobre sus vidas financieras. ¿Aún no conoces Nu? Obtén más información sobre nuestro servicio y nuestra tarjeta de crédito sin complicaciones, da clic aquí. 

Introduzca su nombre