16

Nadie me dijo que adoptar un perro era una decisión financiera y ambiental

Gastos reales y la huella de carbono que genera mi mascota. Números, datos y lo que cambiaría si volviera a empezar.

16

La tarde que fui al refugio “solo a ver” (juraba que no iba a adoptar), salí con una bolsa de croquetas, un collar amarillo y un perrito de cuatro meses que se llamó Chamaco desde ese mismo día.

No hice una sola cuenta antes. Ni una.

No calculé cuánto costaría su primer año de vacunas. No pregunté si mi departamento tenía restricciones para mascotas (terminé cambiándome de casa a los seis meses). No pensé en qué pasaría cuando quisiera viajar, en el costo de su comida, ni en la huella de carbono de una mascota y lo que significa cuidarla durante al menos los próximos 12 años.

Según el INEGI, el 69.8% de los hogares mexicanos tienen al menos una mascota, y hay 43.8 millones de perros en el país. Casi todos llegaron a sus casas de la misma forma que Chamaco llegó a la mía: con el corazón por delante del presupuesto.

El día que adopté sin hacer cuentas

Era sábado. Una amiga me había enseñado el Instagram del refugio y  me dijo “solo ve a verlos”. Y yo, que ya sabía que nadie va a un refugio de lomitos solo a ver, pues fui.

Chamaco me eligió a mí antes de que yo lo eligiera a él. Se quedó quieto frente a mí con una seriedad que no se espera de un cachorro y esos ojitos de “llévame”. Algo en eso me pareció una señal de la universa. La señal que, claro, me costó miles de pesos que no tenía presupuestados durante los siguientes doce meses. 

No es que no haya valido la pena, lo volvería a hacer. Es que ojalá hubiera pensado antes: ¿cuánto me va a costar a mi y al planeta adoptar un perro?

La huella de carbono de mi mascota: un perro mediano

De acuerdo con el Observatorio de la Huella de Carbono de la Cátedra de Ética Ambiental de la Universidad de Alcalá (España), un perro mediano de entre 10 y 25 kg genera en promedio 800 kgCO₂e al año solo por su alimentación — considerando la producción de ingredientes, el procesado del alimento seco y el transporte hasta los puntos de venta. 

Para que te des una idea, en comparación, una persona emite en promedio entre 1,000 y 3,000 kgCO₂e al año por su alimentación, según el mismo observatorio.

La primera vez que leí ese dato tuve que releerlo dos veces. Y una vez más, por si acaso.

Esto no quiere decir que tener un perro sea lo más contaminante. Peeero, hay una realidad ambiental detrás de esa bolsa de croquetas que compramos, y casi nadie incluye en la conversación.

Para dimensionarlo de otra forma: el investigador Mike Berners-Lee calculó en 2020 que el cliente promedio de una aerolínea produce alrededor de 2.1 toneladas de CO₂ al año (algo similar a las emisiones que generan tres perros de compañía juntos). 

La buena noticia es que estos datos no implican una conclusión apocalíptica. Lo que sí implica es una pregunta que vale la pena hacerse: ¿cuánto me cuesta a mí y al planeta lo que le doy de comer a mi perro?

Qué come tu perro y de dónde viene esa proteína

La principal fuente de la huella de carbono de una mascota es su alimentación. Los perros son carnívoros, y producir proteína animal (especialmente carne de res y cerdo) genera una gran cantidad de emisiones de CO₂, uso de tierra y consumo de agua.

Un estudio de la Universidad de California en Los Ángeles, estimó que alimentar a los perros y gatos en Estados Unidos genera el equivalente a 64 millones de toneladas de CO₂ al año. Si los perros y gatos del mundo formaran un país independiente, ese país ocuparía el quinto lugar entre los más contaminantes del planeta. 

¿De qué te sirve tener esta información?

  • Revisar el primer ingrediente de las croquetas que compras. Si es carne de res como proteína principal, el impacto es mayor que si es pollo, pavo o proteínas mixtas.
  • No sobrealimentar. Hasta el 59% de los perros domésticos a nivel mundial tienen sobrepeso u obesidad. Más comida de la necesaria no solo afecta la salud de tu perro, también amplifica la huella ambiental sin ningún beneficio.
  • Explorar alternativas de proteína. Ya existen en el mercado mexicano alimentos para perros con proteína de insecto o proteína vegetal complementaria. Están respaldados nutricionalmente para perros adultos sanos y tienen una huella de carbono significativamente menor.
  • Optar por alimentos a granel o con menos empaques individuales cuando el formato lo permita.

Ninguna de estas acciones elimina el impacto ambiental de tener un perro. Pero tampoco se trata de eso: se trata de tomar decisiones más informadas dentro de una realidad que ya existe.

Veterinario, comida, accesorios y otras cosas que no se menciona en los blogs de mascotas

Los blogs de mascotas hacen listas bonitas: collar, correa, cama, sus platos de comida y agua. Pero lo que casi nunca aparece, y que pega directo en la cartera y el planeta:

  • El alimento de prescripción. Si tu perrito desarrolla alergias alimentarias, el alimento especial puede costar el doble o el triple. Un perro mediano con alergia puede llegar a $2,500–$4,000 MXN al mes solo en comida. Generalmente ese alimento viene en presentaciones individuales más pequeñas, lo que también multiplica los empaques que acaban en la basura.
  • El guardián o paseador. Si trabajas fuera de casa más de seis horas al día, un perro necesita compañía o ejercicio durante ese tiempo. Un paseador en CDMX cobra entre $80 y $200 pesos por visita. Cuatro visitas a la semana son entre $1,280 y $3,200 pesos al mes.
  • El cambio de vivienda. Muchos departamentos en renta en México no aceptan mascotas, o cobran un depósito adicional de uno a dos meses de renta. Yo tuve que mudarme. Y una mudanza también tiene su propia huella: fletes, empaques, y el traslado de todo lo que tienes, incluida la infraestructura del perro.
  • Los accesorios que se reemplazan. Camas, juguetes, arneses, comederos. La mayoría están hechos de plástico o materiales sintéticos con una vida útil corta. Si los compras sin pensar en durabilidad, terminas generando residuos con más frecuencia de lo que imaginas.

El gasto invisible: tiempo, energía y decisiones que cambian

Hay un costo que no aparece en ninguna tabla y que es, quizás, el más significativo: el tiempo. Según el INEGI, los dueños de mascotas en México dedican en promedio 2.6 horas a la semana a alimentación, limpieza y cuidado de su mascota. 

Y eso es el promedio mínimo. No cuenta el tiempo de los paseos diarios, las visitas al veterinario, los baños en casa, las noches de insomnio cuando tu perrhijo se enferma, o el tiempo que pasas investigando cuando notas que algo no está bien.

Tener un perro también significa que muchas decisiones de tu vida cambiarán, y algunas de esas decisiones tienen un impacto ambiental que es bueno conocer:

  • ¿Puedes irte de viaje? Sí, pero al viajar con una mascota en avión, la huella de carbono de ese vuelo no es solo tuya también es de tu perro. Si lo dejas en una pensión canina, esa instalación tiene su propio consumo energético y de agua.
  • ¿Puedes mudarte a otro estado o país por trabajo? Sí, pero el traslado de una mascota en vuelo nacional o internacional suma emisiones adicionales al proceso. Además del costo logístico que cambia completamente el cálculo.
  • ¿Puedes quedarte hasta tarde en casa de alguien? Sí, pero hay alguien en casa que está esperando salir a orinar.

Nada de esto para desanimar a nadie. Lo cuento porque cuando tomé la decisión de adoptar a Chamaco, no era consciente de que estaba tomando, al mismo tiempo, cientos de decisiones futuras sobre mi libertad de movimiento, mi presupuesto y mi huella ambiental.

Lo que cambiaría si volviera a empezar, y lo que volvería a hacer sin pensarlo

Después de hacer todo este cálculo (financiero y ambiental) estos son los consejos que le daría a quien está pensando en adoptar, o a quien ya tiene perro y quiere tomar decisiones más informadas.

Para reducir la huella de carbono de una mascota

1. Revisa el primer ingrediente de las croquetas. Si es carne de res, el impacto es mayor que si es pollo, pavo o proteínas mixtas. No tienes que cambiar de marca de golpe, pero sí vale la pena saber qué estás comprando.

2. Dale exactamente la porción recomendada. Sobrealimentar no solo afecta la salud de tu perro, amplifica la huella ambiental sin ningún beneficio.

3. Elige accesorios duraderos desde el principio. Una cama de buena calidad que dura cinco años genera menos residuos que tres camas baratas que se rompen en el mismo período. Lo mismo aplica para arneses, comederos y juguetes.

4. Explora alimentos con proteína alternativa. Ya existen en el mercado mexicano opciones con proteína de insecto o proteína vegetal complementaria, respaldadas nutricionalmente para perros adultos sanos, con una huella de carbono significativamente menor.

Para cuidar mis finanzas personales

5. Arma el fondo de emergencia antes de adoptar, no después. Yo empecé cuando Chamaco tenía ocho meses. La diferencia entre tenerlo y no tenerlo la sentí en la cartera y en los nervios el día que pasó tres días de emergencia en un hospital veterinario. 

  • Una Cajita de Cuenta Nu de Débito con ese propósito, alimentada con depósitos mensuales, es exactamente el tipo de herramienta que hubiera cambiado mi historia.

6. Verifica las condiciones de tu vivienda antes de adoptar. No solo si aceptan mascotas en el contrato, sino restricciones de tamaño, depósitos adicionales y qué pasa si el perro crece más de lo esperado.

7. Investiga el perfil de salud del perro que vas a adoptar. De acuerdo con el American Kennel Club, los mestizos tienen, en general, menor predisposición a enfermedades que las razas puras (lo que puede significar menos gastos veterinarios a largo plazo).

8. Incluye el gasto del perro en tu presupuesto desde el mes cero. No como una sorpresa o un “ya veremos cómo le hacemos”, sino como una línea fija con nombre y apellido.

Lo que no cambiaría: haber ido ese sábado. Haber salido con el collar amarillo y la bolsa de croquetas. Haber dejado que Chamaco me eligiera primero.

Preguntas frecuentes sobre la huella de carbono de una mascota

¿Cuánto gasta un perro al mes en México?

El costo de que un perro mediano forme parte de tu familia en México puede ir de los $2,000 a los $8,000 MXN al mes, considerando alimentación, antiparasitarios, estética e imprevistos. El rango es amplio porque depende del tamaño del animal y el nivel de atención que le des.

¿Qué tan grande es la huella de carbono de una mascota comparada con la de un humano?

La huella de carbono de un perro mediano es equivalente al doble de la generada por un automóvil 4×4 que recorra 10,000 kilómetros al año, según los cálculos de Robert y Brenda Vale de la Universidad de Victoria en su libro Time to Eat the Dog

Para dimensionarlo de otra forma: tres perros de compañía juntos producen aproximadamente las mismas emisiones anuales que un pasajero frecuente de aerolínea privada. La comparación no busca generar culpa, sino poner en perspectiva a algo que casi nunca entra en la ecuación cuando decidimos adoptar.

¿La comida de mi perro realmente tiene impacto ambiental?

Sí. La alimentación representa la mayor parte de la huella de carbono de una mascota. Para que te des una idea, checa este dato: en un estudio de la Universidad de California Los Ángeles se calculó que alimentar a los perros y gatos en Estados Unidos genera el equivalente a 64 millones de toneladas de CO₂ al año. 

También se dice en el mismo estudio que si los perros y gatos fueran un país, serían el quinto país más contaminante del mundo por consumo de carne.

¿Tienes un fondo de emergencia para tu mascota? Si aún no lo tienes, las Cajitas Nu son una forma sencilla de empezar a construirlo hoy, con rendimientos diarios y disponibilidad inmediata cuando más lo necesites.

No es que no valga la pena, solo es que sería mejor haberlo sabido antes

Chamaco lleva dos años viviendo conmigo. Ha destruido dos pares de tenis, un cargador de laptop y la esquina derecha de mi sillón favorito. También me hizo salir a caminar cuando lo último que quería era moverme, y tiene una forma de quedarse dormido encima de mis pies cuando nota que estoy triste que ninguna tabla de Excel habría calculado.

No me arrepiento. Pero hay una diferencia enorme entre tomar una decisión sin información y tomarla con los ojos abiertos. La pregunta no es “¿lo quiero?”, esa respuesta casi siempre es sí. La pregunta es “¿tengo claridad sobre lo que esto realmente implica, para mi cartera y para el planeta donde vive Chamaco?”



En Nu México queremos que nuestros clientes y lectores tengan la información necesaria para tomar decisiones mejor informadas con su dinero y así ayudarles a recuperar el control de su vida financiera. Este contenido se ofrece de forma educativa e informativa para ayudarlos a lograr ese fin. Si deseas conocer más detalles sobre los productos y servicios que ofrece Nu México Financiera S.A. de C.V., SFP visita nuestro sitio web oficial https://nu.com.mx/

16