La cuesta de enero es el periodo de dificultad económica que muchas personas enfrentan al inicio del año, cuando los gastos de diciembre, los ajustes de precios y la inflación reducen el dinero disponible para el día a día.
En resumen: la cuesta de enero aparece cuando lo que gastaste en fin de año (y lo que sube de precio al empezar el año) se junta con un presupuesto más apretado durante las primeras semanas de enero.
El problema es que casi nadie la ve venir. Diciembre suele sentirse como un respiro: llega el aguinaldo, hay vacaciones, reuniones, regalos y planes que “se acomodan” con la emoción del momento. Pero, sin darte cuenta, ese oasis puede convertirse en la famosa resaca financiera: pagos que se acumulan, tarjetas que se alargan, y un enero que se siente cuesta arriba.
La buena noticia es que no tienes que vivirlo así. Quédate por acá para saber qué es la cuesta de enero, por qué ocurre y, sobre todo, qué hacer para atravesarla sin sacrificar tus metas (ni tu tranquilidad) financiera.
¿Por qué ocurre la cuesta de enero? Sus causas más comunes
La cuesta de enero no aparece de la nada: suele ser el resultado de varias decisiones financieras y factores que se acumulan en pocas semanas. Entre lo que gastamos en diciembre, lo que sube de precio al iniciar el año y algunos pagos que llegan casi al mismo tiempo, es fácil sentir que el dinero rinde menos.
Entender qué la provoca es el primer paso para recuperar el control, ajustar hábitos y evitar que enero se convierta en un mes de estrés financiero (o en más deudas).
Las principales causas de la cuesta de enero son:
- El aumento del gasto durante diciembre. En diciembre es común gastar más de lo planeado porque hay eventos, compromisos y compras de temporada. El problema llega cuando ese gasto se paga después (o deja el presupuesto de enero sin margen para lo básico).
- Ajustes de precios e inflación a inicios de año. Al arrancar el año, muchos precios se actualizan y algunos servicios suben, por lo que tu canasta habitual cuesta más. Si tu ingreso no aumenta al mismo ritmo, la sensación inmediata es que el dinero se encoge.
- Pagos acumulados como impuestos, colegiaturas o seguros. Enero suele concentrar pagos importantes (o renovaciones) que no siempre están contemplados en el presupuesto mensual. Cuando coinciden en el mismo periodo, pueden desbalancear la liquidez y obligarte a mover dinero de otras necesidades.
- Uso excesivo de crédito durante las fiestas. La tarjeta de crédito puede dar la impresión de que el gasto no duele en el momento, pero enero trae la factura completa. Si solo pagas el mínimo o se acumulan intereses, la deuda crece y limita tu capacidad de gasto por varios meses.
Un momento, temido por muchos, que afecta la capacidad de gasto de los consumidores y, en muchos casos, puede llevarlos a endeudarse más si no se toman medidas a tiempo.
| Causa de la cuesta de enero | Cómo impacta tus finanzas | Qué hacer |
|---|---|---|
| Gastos elevados en diciembre | Reduce el dinero disponible al iniciar el año | Hacer un presupuesto y ajustar gastos |
| Inflación y ajustes de precios | Aumenta el costo de productos y servicios básicos | Priorizar gastos esenciales |
| Uso excesivo de crédito | Genera intereses y presión en el ingreso mensual | Pagar primero las deudas más caras |
Entender las causas es clave, pero el impacto real depende de cómo reacciones ante ellas en tu día a día.
¿Qué efectos tiene la cuesta de enero?
La cuesta de enero no solo se siente en la cartera, también puede cambiar la forma en la que tomas decisiones financieras durante semanas (o incluso meses). Cuando el dinero disponible baja y los compromisos se mantienen, es común que aparezcan efectos en cadena que complican el presupuesto, el manejo de deudas y hasta tu tranquilidad.
- Falta de liquidez para gastos básicos: te quedas con menos margen para cubrir lo esencial (comida, transporte, servicios) sin apretar otras partes del presupuesto.
- Mayor uso de tarjetas de crédito o préstamos: para “salir del paso”, puedes recurrir a financiamiento que después reduce tu ingreso disponible por pagos e intereses.
- Retrasos en pagos y acumulación de intereses: si pagas tarde o solo cubres el mínimo, los cargos e intereses se acumulan y la deuda se vuelve más pesada.
- Estrés y ansiedad financiera: la presión por llegar a fin de mes puede afectar tu bienestar y hacer más difícil mantener hábitos financieros saludables.
La cuesta de enero en México: ¿por qué ocurre cada año?
Aunque la cuesta de enero suele asociarse con los gastos extra que hacemos en diciembre, en realidad también está influida por el entorno de precios con el que arranca el año. Cuando bienes y servicios suben, aunque sea gradualmente, el mismo presupuesto alcanza para menos y se vuelve más fácil sentir el mes “cuesta arriba”.
El Inegi reportó que en noviembre de 2025 la inflación general anual se ubicó en 3.80%. Como referencia, en noviembre de 2024 la inflación anual fue de 4.55%.
Además, de acuerdo con la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado del Banco de México (diciembre de 2025), la mediana de inflación mensual esperada para el primer trimestre de 2026 es de 0.49% en enero, 0.34% en febrero y 0.35% en marzo. En esa misma encuesta, la mediana de inflación general para el cierre de 2026 (dic.-dic.) se ubicó en 3.88%.
Visto así, la cuesta de enero suele ser la combinación de dos cosas: un presupuesto más presionado por los gastos de fin de año y un inicio de año en el que los precios no se quedan quietos. Por eso, más que “sobrevivir enero”, la clave está en anticipar estos factores y ajustar tu plan de gastos, deudas y ahorro desde el primer mes para evitar que el impacto se arrastre el resto del año.
¿Cómo hacerle frente a la cuesta de enero?
No necesitas cambiar todo de golpe. Pequeños ajustes bien dirigidos suelen tener un impacto mayor que medidas extremas que no se sostienen en el tiempo. Y la buena noticia es que la cuesta de enero no es inevitable. Aunque el contexto económico influye, hay decisiones cotidianas que pueden ayudarte a recuperar el control y evitar que enero se convierta en un mes de presión constante.
El primer paso, como en cualquier estrategia de finanzas personales, es tener claridad sobre tu situación actual y a partir de ahí definir un plan realista.
1. Revisa tus gastos fijos y elimina los no esenciales
Ser consciente de tu realidad financiera es el punto de partida. Si no sabes con claridad cuánto ganas, cuánto gastas y en qué se va tu dinero, será difícil tomar decisiones que realmente te ayuden a atravesar enero con menos presión.
Haz un ejercicio simple de entradas y salidas: identifica tus gastos fijos, tus gastos variables y qué parte de tu ingreso está comprometida. Cada peso debería tener un propósito claro, ya sea pagar algo necesario, ahorrar o cubrir un gusto planeado.
Si hace tiempo que no lo haces, este es un buen momento para revisar tus suscripciones y tus estados de cuenta. Hazlo con calma y sin culpas.
2. Prioriza el pago de deudas con mayor interés
Cuando hay varias deudas al mismo tiempo, no todas pesan igual. Las que tienen tasas de interés más altas suelen crecer más rápido y pueden absorber una parte importante de tu ingreso si no las atiendes primero.
En la medida de lo posible, destina una mayor parte de tu dinero a liquidar o reducir esas deudas más costosas. Esto puede liberar flujo en los siguientes meses y ayudarte a evitar que la cuesta de enero se prolongue más de lo necesario.
3. Evita nuevas compras a crédito
En enero es tentador “resolver” la falta de dinero usando la tarjeta de crédito, pero hacerlo sin un plan puede empeorar la situación. Cada compra a crédito hoy es un pago menos flexible mañana.
Antes de usar la tarjeta, pregúntate si el gasto es realmente necesario o si puedes esperar. Reducir el uso del crédito durante este periodo puede marcar la diferencia entre estabilizarte pronto o arrastrar la cuesta durante varios meses.
4. Crea un presupuesto realista para enero y febrero
Un error común es hacer presupuestos demasiado optimistas que no consideran imprevistos ni ajustes de precios. En lugar de eso, intenta crear un plan realista para enero y febrero, con márgenes claros y prioridades definidas.
Incluye todos tus gastos conocidos, deja espacio para lo inesperado y ajusta expectativas. Un presupuesto sencillo, pero cumplible, suele ser más efectivo que uno perfecto que nunca se sigue.
5. Si es posible, destina una parte del ingreso a un fondo de emergencia
Aunque parezca difícil en enero, separar una pequeña cantidad para ahorro puede ayudarte más de lo que imaginas. No tiene que ser mucho: lo importante es empezar a construir un fondo de emergencia que te dé margen ante cualquier imprevisto.
Ese fondo puede evitar que recurras a deudas más adelante y darte mayor tranquilidad financiera, no solo en enero, sino durante el resto del año.
Con pequeños ajustes y decisiones más conscientes, la cuesta de enero puede convertirse en una oportunidad para ordenar tus finanzas y empezar el año con una base más sólida. El objetivo no es hacerlo perfecto, sino hacerlo mejor que antes.
Cual sea tu plan para hacer frente a la cuesta de enero recuerda rodearte de herramientas financieras que cuiden tu economía y que te brinden los medios adecuados para apoyar tu estrategia financiera para el próximo año.
La cuesta de enero no es el final: es el punto de partida
La cuesta de enero puede sentirse inevitable, pero casi siempre es el resultado de decisiones acumuladas y de un inicio de año en el que el presupuesto se vuelve más exigente. La clave está en recuperar visibilidad de tu dinero: saber en qué estás parado, priorizar deudas costosas, reducir el uso de crédito y hacer un plan realista para enero y febrero.
No se trata de “apretarte” sin sentido, sino de tomar control paso a paso para que enero no arrastre tus finanzas el resto del año. Con pequeños cambios —y constancia— puedes atravesar la cuesta con menos estrés y empezar el año con una base más sólida.
Preguntas frecuentes sobre la cuesta de enero
¿Cuándo empieza y cuánto dura la cuesta de enero?
Generalmente inicia en la primera semana de enero y puede extenderse hasta febrero, dependiendo de la situación financiera de cada persona. También influye si tuviste gastos fuertes en diciembre o si empiezas el año con deudas o pagos acumulados. Si ajustas rápido tu presupuesto, suele durar menos y se vuelve más manejable.
¿La cuesta de enero solo ocurre en México?
No. Aunque es un término muy usado en México, situaciones similares ocurren en otros países tras las fiestas de fin de año.
Lo que cambia es el nombre y el contexto, pero la lógica es la misma: más gasto en diciembre y un enero con presupuesto apretado. En cualquier caso, el antídoto suele ser el mismo: planeación y control de deudas.
¿La inflación es la causa principal de la cuesta de enero?
La inflación influye, pero también el gasto elevado en diciembre y el uso de crédito. En la práctica, enero se complica cuando coinciden precios más altos con pagos por cubrir y menos margen en el presupuesto. Por eso conviene ver la cuesta de enero como una combinación de factores, no como una sola causa.
¿Cómo evitar la cuesta de enero el próximo año?
Ahorrando con anticipación, controlando el gasto decembrino y creando un presupuesto anual. Puedes definir un “tope” para regalos y fiestas desde noviembre, separar una parte del aguinaldo con un objetivo claro y anticipar pagos de enero (colegiaturas, seguros, etc.). Lo importante es que el plan sea realista y fácil de seguir.
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